El Enfoque de Pastoral de este año quiere, de algún modo, dar continuidad al camino que vamos realizando al ir descubriendo dónde está el Reino de Dios. Se nos invitaba, el año pasado, a educar nuestra mirada, nuestra capacidad de escucha y nuestro propio corazón, para poder reconocer que el Reino que buscamos ESTÁ EN TI, ESTÁ EN MÍ Y ESTÁ EN NOSOTROS. 

Queda mucho camino por recorrer en búsqueda de este Reino, cuya fuerza más secreta se encuentra en lo PEQUEÑO. De alguna manera, hemos podido constatar que la vida nos sorprende y nos lleva, a través de los acontecimientos, a valorar la grandeza que se esconde en lo pequeño: un abrazo cálido, una fiesta compartida, una mano tendida, una sonrisa franca,… Por eso, ahora, más que nunca, queremos poner más corazón en cada ENCUENTRO. 

Con Palabras del Papa Francisco, podríamos afirmar que, “El grano tiene el poder dentro, la levadura tiene el poder dentro, y también la fuerza del Reino de Dios, el crecer…, vienen de dentro. Ambos son pequeños…, pero cuando entran en ese movimiento, tienen dentro un poder que sale de sí mismos y crece… Y, este, es el misterio del Reino”. Un Reino que el Padre Gras, nos invitó a buscar de CORAZÓN, a buscar cada día con MÁS anhelo, porque él estaba convencido de que la indiferencia no puede ser borrada más que con un gran movimiento del corazón a Dios, con una saludable reacción de amor… CON MÁS CORAZÓN.

El Enfoque de Pastoral nos invita a descubrir que la fuerza secreta del Reino está en lo pequeño, como fruto de los diferentes encuentros. ¡Tantas veces el Reino de Dios se esconde en lo sencillo! Vamos a profundizar este año, en la grandeza escondida en algo tan pequeño como un grano de mostaza o un poco de levadura en medio de la masa.  ¡Así es el Reino!. 

En muchos momentos nos vamos a sorprender reconociendo que lo humilde y sencillo puede llegar a tener efectos muy grandes; en lo aparentemente pequeño está presente la fuerza para cambiar lo que nos rodea, desde gestos concretos y cotidianos: Una sonrisa que es capaz de alegrar el corazón del otro, ahí está la fuerza secreta del Reino; un gesto de cariño sincero que nos permita acercarnos al corazón del otro, ahí está la fuerza secreta del Reino; una palabra de aliento que acaricie al corazón del otro, ahí está la fuerza secreta del Reino; una mano tendida que acorte la distancia que me separa del corazón del otro, ahí está la fuerza secreta del Reino… 

Al hablar del Padre, tanto los que le conocieron de cerca como los que a lo largo de los años se asomaron a la profundidad de sus palabras, han dejado escritas expresiones que nos permiten entrever y afirmar que este hombre vivió con más corazón”. 

Así resuena hoy lo que nos dicen de él:

  • Tenía una energía que nunca supo del cansancio
  • Se abrió paso contra todas las corrientes que se le oponían.
  • Era un activo propagandista de la Verdad, un apóstol incansable, 
  • Sirvió a Dios con celo infatigable 
  • Era constante, enérgico, tenaz

Vivió con MÁS CORAZÓN, hasta el último instante de su vida:

  • En la madurez de la vida y a pesar de las dificultades y las heridas seguía buscando el Reino de Dios y su justicia…
  • Las fatigas, privaciones y desvelos habían arruinado su salud, pero su corazón seguía vivo, ardiente. 
  • En la mano, la pluma y en el corazón llevó siempre el celo apasionado por Cristo y su Reinado.

Y es que su CORAZÓN, estuvo puesto en un solo ideal: 

EL REINADO DE JESUCRISTO SOBRE LA TIERRA. 

JOSÉ GRAS que “intentó principalmente encender en amor los corazones”, nos comparte esta conocida oración en la que podemos intuir la calidad de su encuentro personal con quien era su Rey, su Amigo, su Guía, su Padre, su protector y maestro… su Dios-Verdad y su Dios-Amor que siempre hizo latir SU CORAZÓN…

 

“Tú, mi Rey, me conoces, me amas; 

Eres mi amigo que se me confía,

mi guía que me dirige,

mi padre que me sonríe,

mi protector que me guarda

Y mi maestro que me enseña.

Tú eres mi DIOS-VERDAD,

que irradias luz sobre mi inteligencia;

MI DIOS-AMOR

que haces latir con gozo inenarrable mi corazón.”