Este es nuestro OBJETIVO este año. José Gras siempre quiso “despertar los corazones dormidos”, nosotros también queremos despertarlos para buscar y amar el bien. El momento para encontrar el REINO es AHORA, no puede pasarnos desapercibido. El momento presente es el tiempo que tenemos. El Reino se hace presente HOY, AQUÍ Y AHORA, y nos impulsa a CUIDAR de todo y a todos.

Este cuidado reclama de nuestras propuestas pastorales darle una vuelta a las iniciativas que lanzamos sin parar y que requiere sopesar si están posibilitando que las personas se sientan cuidadas en aquello que necesitan en cada momento y circunstancias. Sabemos que la razón de ser de nuestra pastoral es mostrar en todo el mensaje central del Evangelio: Buscar el Reino, Amar el Bien, Cuidar de todo y a todos. Una pastoral que necesita proponer el “haz tú lo mismo” de la parábola del Buen Samaritano.

¡¡ES LA HORA!! Porque el instante presente nos devuelve qué buscamos realmente, cómo estamos amando, dónde estamos, con quién nos relacionamos, las necesidades y oportunidades que están a nuestro alcance y la posibilidad de desplegarnos plenamente.

Se nos invita a un ejercicio diario de consciencia plena, de sostener en nuestras manos lo que la vida es AHORA. Siempre parece demasiado pronto. Pero da más miedo vivir a medias, o no vivir en realidad, por eso queremos despertar nuestros corazones porque ya es la HORA.

¡¡ES LA HORA!! Un LEMA, que se presenta delante de nosotros con toda su fuerza, sus oportunidades, su riqueza… Porque lo que AHORA está entre nuestras manos y al alcance de nuestros sentidos es lo que podemos vivir plenamente, por eso es el momento de amar, de buscar el Bien, de cuidar lo que tenemos, a todos y a todo….

¡¡ES LA HORA!! Porque cuando captamos la hora de Dios nos sentimos con ganas de emprender el camino de búsqueda, y nos llena de energías renovadas la certeza de que HOY vamos a encontrarlo.

¡¡ES LA HORA!! Porque es en este momento y lugar, no en otro, donde el Reino se nos va a hacer presente, por eso no hemos de dormirnos en la búsqueda del Bien que ya HOY y AHORA nos está esperando.

A nuestro Fundador, José Gras, le apremiaba su momento presente, para él siempre era el tiempo, la hora de despertar los corazones, de buscar el Reino…, de hacer el Bien…, el tiempo para actuar y no quedar indiferentes…

Recogemos, en este apartado, como fundamento institucional, algunas de sus expresiones, así como un punto de las constituciones de las Hijas de Cristo Rey con el deseo de que iluminen el enfoque de este curso.

En esta reflexión nos queremos hacer eco de las palabras del Papa Francisco en su audiencia del 12 de agosto de 2020 que llevaba por título “curar el mundo”:

La pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos. Si no cuidamos el uno del otro, empezando por los últimos, por los que están más afectados, incluso de la creación, no podemos sanar el mundo.

Pidamos, por tanto, al Señor que nos dé ojos atentos a los hermanos y a las hermanas, especialmente a aquellos que sufren.

Mirar al hermano y a toda la creación como don recibido por el amor del Padre suscita un comportamiento de atención, de cuidado y de estupor. Así el creyente, contemplando al prójimo como un hermano y no como un extraño, lo mira con compasión y empatía, no con desprecio o enemistad. …Concibe y desarrolla sus capacidades como responsabilidades que brotan de su fe, como dones de Dios para poner al servicio de la humanidad y de la creación.

Cuidar es una actitud, interna y externa, muy de Jesús. En los textos evangélicos descubrimos a un Jesús que se hacía cargo de lo que le sucedía a la gente. En Jesús, el cuidar y el cuidado no son algo anecdótico, sino que son precisamente algo nuclear y distintivo.

Debemos preguntarnos si nuestra propuesta pastoral posibilita esa misma experiencia del cuidado: abre los ojos para ver, ayuda a generar compasión (la del padecer- con), a propiciar acercamiento (cargado de hospitalidad) a vendar heridas (no para ocultarlas, sino para sanarlas) y a invitar a las personas a bajar de la propia cabalgadura (ideas, comodidades, seguridades, modos de hacer…) y dejar espacio para que sean ellas las que ocupen nuestro centro vital y nos ayuden a descentrarnos para centrarnos realmente en lo importante.

(Cfr. Una revolución de los cuidados. Óscar Alonso)

Que María de Caná,

atenta a la realidad y al CUIDADO de los otros

y de su entorno, NOS DESPIERTE y movilice…

porque ¡ES LA HORA!

Basta de aplazamientos,

de condiciones y demoras.

Es HORA de confiar en la promesa de Vida,

en el Evangelio, en el pan de todos…

El riesgo asusta, La seguridad atrae.

Da vértigo seguir el paso de un Dios pobre.

Aterra sentirse incapaz, o fracasar en el intento.

Siempre parece demasiado pronto.

Pero da más miedo vivir a medias,

o no vivir en realidad…

José Mª Rodríguez Olaizola, sj